Coincidencias; la balada de lo que no vuelve no existe

Coincidencias; la balada de lo que no vuelve no existe

Antes de conocer a Gianni, tenía cierto comercio

Por carta con Tejada Gómez, él como Carlino

Habían sido boxeadores, Tejada me señaló

Admiración por Huídobro y por Pablo de Roka,

Ya es casi olvido, pero el Canto General de Neruda

Parece que es un afano, de Roka admirado por

Los mendocinos, entre los cuales se cuenta Acevedo,

Que no era populista y que le preguntaba cada vez

Que se encontraba con Tejada ("¿Dónde has dejado

Las multitudes?"), Parece que Tejada las encontró,

En el único himno que nos celebra como Latinoamericanos,

Le pertenece. Los mendocinos parientes andinos

No confiaban en Neruda, eran mas pariente de Ramponi

Y de Roka Estoy tratando de entroncar varias cosas.

Una de ellas es que fui participe fundacional

Del festival de Cosquin- (a tres kilómetros de la ciudad

Uno puede encontrar las señas, piedra sobre piedra, lo que fue

Una civilización. Nadie la nombra, ahora es una maqueta,

Un lugar bello, en la cual vivió por un tiempo la negra René

La misma negra que en el filme "tiro de gracia" encarnaba a la regente

Del primer prostíbulo de hombres. Cuando no aguantaron más

Se vinieron a vivir a una casa que yo compartía cerca del río cosquín,

Ella pariente en ese momento de Berrino, un tipo que se hizo célebre,

En un gag, de tía Vicenta, que te lo cuento. En un cuadrado gráfico

Que estaban lleno de números unos había un 2. Y un guerrero le decía al otro

Parece que entre los unos hay un espía)-. El valle cercano

A la ciudad, a la cual ellos transitaban con un caballo que le habían prestado,

Se cansaron de las maravillas, del silencio atronador, se vinieron, y con ellos el caballo.

Lo atábamos al terreno vecino. Pero el caballo no quería lola

Rompía el cabestro. Y ya estaba estipulado a la voz de aura

Cada uno de nosotros corría para un lado distinto, el caballo

Era inexplicable. Había que encontrarlo en los lugares impensados.

Ellos habían dejado un depósito; la honorabilidad del tío de la negra Rene.

Que jugaba solo en los silencios del valle, al ajedrez, consigo mismo.

Yo vivía ahí, fui un director más del teatro El Alma Encantada

Esto es sólo una observación, un hito de lo que trato de explicar. Cuando Tejada

En la capital federal, trató de regalarme un libro de él

Lo buscamos y no encontramos nada. Él entonces

Eligió un pariente para regalarme: "Toro viene el río" del padre de Jaime Dávalos,

Me hice compadre de Jaime. Le llevaba al lugar

Donde vivían los invitados de ese primer festival, incitantes para largar

Todos los líquidos que consumíamos nocturnamente. Siempre vino.

Jaime era imprevisible como el caballo y como Tejada. Siempre

Con vino y en joda me dijo un día: mirando como el sol se metía

En el río. Ya lo adivinastes, el río crecía, se le había metido adentro el sol.

El sol ocupa lugar como la cultura. A lo mejor la única cultura real

Sea el sol que no cobra peaje. Ahí quería llegar. Tejada era admirador

De Huidobro, cuando me encontré con Gianni me hablo maravillas

Del poema "balada de lo que no vuelve". Un chileno afrancesado

Y todos los otros referentes del lugar andino. Enemigos como yo

Del verso Nerudiano. Hasta aquí llegamos, sigo, viste me conjugué.

Con Gianni, que en la puta vida se hubiesen dado la mano ni con Dávalos

Ni con Tejada, yo estaba en el medio sosteniendo la cuerda, que se emparentaba

Para mí con "Noticias desde la Amiata" y "La casa de los aduaneros"

Con todo el folclore coscoíno. Que laburo la puta madre. Pero la moraleja

Es otra. Con Gianni tomamos conocimiento, en los mismos interregnos

De los otros conocimientos y parientes, de Pablo Dotta, un romántico

Que hablaba de la propiedad y que sus últimas noticias me dicen:

No hay problemas en cuanto a la propiedad, bien político de la democracia

Lugar y territorio, donde se asienta la libertad. Si vos ocupas un lugar

Que no te corresponde, el gendarme se ocupará, como mandato

De restituir la propiedad, no se sabe si este tipo tiene propiedad.

A lo sumo un sueldo que lo designa como protector del mejor de los mundos.

La intelectualidad está de acuerdo, la ciencia también, Pablo Dotta,

(se publicó un poema de él en la revista "El juego rabioso") descree

Que deban cuestionarse todas estas ciencias. Si vos descalificas

Al tipo dueño de un feudo, media provincia digamos, estarías

Cuestionando al tipo que tiene en un barrio una casilla, no podés

Cuestionar al tipo de la casilla. No sería democrático. El tipo

De la casilla entiende esta lógica, pero creo que no le tiene mucha fe.

Siempre es un problema de cultura o de fe. Hay que enseñar viejo.

Acaso la poesía no enseña todos los lugares que debemos transcurrir

Para llegar al paraíso. Hay un tipo, un literato que desconfía

De que el amor y la propiedad, no sean nada más que berretines

De los pobres, fianzas como la honorabilidad del tío

De la negra Rene. Te digo la verdad, su compañero Berrino,

Me afanó un par de zapatos. Todavía tengo bronca, me lo encontré un día

En el cine Lorraine, tenía los zapatos y estaba acompañado por dos minas,

Era mucho para mí, yo estaba solo, ni siquiera podía citar a Dotta,

La conversación se situaba, las minas, Berrino, en el mismo lugar

Donde las protestas no tienen espacio: la pinta, las buenas maneras.

Te digo y saqué una conclusión no hay como un buen terrateniente,

O un presidente que los defienda para sacar conclusiones sobre la realidad,

Ellos son los boludos, para nosotros será el reino de los cielos y sino

Los proveedores de la belleza donde ellos no podrán llegar pero si comprar.

A lo sumo compraran nuestros sufrimientos dulcificados. Pero nunca sabrán

De que se trata el poema de Dylan Thomas "In memorian de Ann Jones"

por Sebastián Peroni