El día de la rassa

El día de la rassa

El día de la rassa

Estamos cerca, casi días

De la celebración,

Que un almanaque español

Señala como el día de la hispanidad.

Esto es simbólico, a lo sumo una costumbre

Como la mayoría de los actos

Que los seres intercambian,

Digo, sin estrellarse mucho, sin artilugios

El día pasará será celebrado, oficialmente,

No pondrán la bandera a media asta?.

Es casi seguro que habrá misas,

Que no cuestionarán las parcelas

De la tierra, que es la única explicación

Que el ser ha logrado sustentar, tentar,

Y lograr acopio de esos bienes. Es probable

Que celebremos, me excluyo, ese día

Como un acto de civilidad; hasta Freud

Estaba de acuerdo. Nadie podrá incorporar

A la memoria de Freud, otros conceptos,

Otros hechos, relatar lo ocurrido,

Que en muy pocos casos las costumbres,

Son desplazadas y da lugar a la verdad,

Tan cuestionada, tan pobre en sus consecuencias

De resultados que comprobados y aseverados

No dejan de estar presente en la superficie de los hechos,

Si querés llamalo memoria, anterior al nazismo,

Pero tan pródigo, tan exterminador y tan siniestro

Que nadie lo recuerda, los que tienen esa voz

No hablan, esa es su venganza, la culpa redonda

Que cada ser lleva en su inconsciencia, como amores

Como verdad o conocimiento que en cuanto lo es

Se parece muy poco a las celebraciones, tan caras.

Tan predispuestas a no cuestionar la propiedad,

La carencia de los dueños, que no tenían dueños

A lo sumo dioses parientes de los seres.

Es un buen día para señalar a los parientes

De la hispanidad. Que yo no celebro, más

Me he creado ese día, como un día de luto y lucha,

Por lo menos para mí mismo. Ese día es para mí

El día de las etnias, y no es sólo eso, es el día

Que me conjuro a mí mismo a seguir luchando,

En un mundo de ciegos que no quieren oír

El silencio que está lleno de buenas costumbres

Y que para ellos es nada más que una hilaridad

De ese silencio. Quizá Valle Inclan, algún otro

Que descrea de la ley de la soberbia y de la propiedad,

Que ni en términos religiosos puede ser explicada-

A no ser una bondad de la cultura que excluye a los más

Que explicada como ambición y competencia, no pueden

Dejar de relacionar los males con el poder. Pero no

Con la propiedad la enajenación y el dominio

Que son los pilares de la ignorancia. Toda cultura

Termina siendo segregada, asimilado por los dones-

De una sapiencia, que no es saber, sino cultura

De las relaciones que la propiedad propone, embelesamiento

Donde ya ni Darwin puede explicarse. Era más humilde

Einstein. Cuando señalaba la armonía del universo,

Ente y saber que en cuanto se conoce más se interroga más

A lo sumo lo que se identifica es un ser político que segrega

Tanto en cultura como en su religiosidad y que de esos

Placeres se han destinado como unos pocos o deseares

De esa plañidera desesperanza. A lo sumo costumbre

Y deseo como apropiación del otro y de su terreno.

Sólo la superficie de la tierra, la carótida hasta donde llega

El arado padre o los ladrillos del buen vecino que no puede excluirse

De la animalidad razonable que las que llamamos fieras no padecen.

Ghetos, lugares del vino pobre, desheredados, inanimados,

En cualquier lugar del planeta, son el reaseguro que la cultura

Debe ser cuestionada, en cuanto se excluya y nombre a dios

O su ausencia, como un bien a su favor, una bota o una estaca

Primordiales lugares, que no hacen resoplar. Y que lo único que aspira

Un bienestar, no será posible si lo que llamamos cultura no sitúa

El lugar de la enfermedad en un lugar que no necesariamente

Debe ser electoral, porque la tontería de las ostentaciones,

Los entusiasmos, son trampas que la ilustración y el saber

No pueden dejar de ostentar. Buenas costumbres, buenas maneras

En que se ejerce la prioridad del alimento. Si dijésemos, cordialidad,

Recepción del deseo y comprensión de la diversidad. Cambiaría no sólo

La ley que es pareja para todos, menos para quien detenta la ley,

Lugar político, que obliga a no exponerse a no negar esa inercia

Que nos expulsa, que nos hace cobijar, en el único lugar hasta ahora

Posible, el lugar de la sobrevivencia. Y de las muertes que son agregadas

Diarios a los que los sabihondos lo toman como una fatalidad, como un mal menor.

De esos males menores, y de esos silencios esta configurado

El exterminio actual. Yo creo que por lo menos los intelectuales

De mi país, como un remedio menor a sus costumbres

Deberían protestar y dar lugar a las chicas que laburan en la calle.

Es por lo menos un buen razonamiento. Y una disculpa.

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