la botella

la botella - ¿Ibsen referente?

la botella

Historia de una yegua.

Acerca de Brecht, Paveve, pampa y cielo.

la botella

("aquí no se derrochan energías. La dura lucha y la gravedad de lo que está en juego, tienden por sí mismas a quien lleva a su trabajo sólo superestructuras y exaltación. No es posible mentir durante demasiado tiempo en este campo. Sobre todo no es posible mentirse a sí mismo. Nos movemos entre realidades sangrientas, y al que tiene buena voluntad, la conciencia sabe, por lo menos, sugerirle que acepte las ordenes. Colaborar con los otros, con el prójimo, puede ser cansador, desesperante; jamás imposible. Las presencia, la parte de los otros nos señala el camino")

Cesare Pavese

Literatura y sociedad

Mis intenciones de escritor, fueron y nacieron como parientes de la imagen, también la literatura de aventuras, el parentesco con los jinetes del lejano oeste, o la subyugación por los lugares abiertos. Siempre pampa y cielo siempre entreverado con los caballos. Mi principal preocupación de esas imágenes primordiales fueron trabajar en algo que sea pariente de esas imágenes. Me sucedió que de un amigo de la milonga, que nunca supo que mi padre músico me agarraba de la mano y me trasladaba por la provincia de Buenos Aires, él con su acordeón y con mis interrogantes a la rastra, tomado de su mano y sin que él se percate yo fui encontrando maravillas. Nunca dejaré de pensar en un conjunto de azaleas en las islas del Tigre al cual los adultos no percibían la importancia que para mí tenían esos alumbramientos, pero que yo no dejaba de sentir ni tampoco podía dar un testimonio de que en ese encuentro sentí. Así del lejano oeste el laburo con un amigo de la milonga que consiguió un puesto en una feria, yo me fui encargando de atar por la mañana una yegua mañera que me fue tomando el pulso de mi inexperiencia, me apretaba, cuando yo trataba de ponerle el bozal, contra la madera y no me dejaba ponerle las riendas. Después me enseñaron las mañas que conjurarían su rechazo a aceptar el bozal. Tenía que ponérselo de prepo, ganarle al momento de su rechazo, con una rapidez que ella no pudiese responder. Una mecánica que excluía sus resistencias. Yo cumplía con mi deber, le devolvía a sus mañas el deber de su ocupación. No era eso lo que a mi me importaba, yo quería tener cerca el parentesco del caballo, de los recorridos abiertos. No era para mí importante el trabajo en sí sino lo que relacionaba con los espacios abiertos, a los cuales adherentes el caballo era una forma más, casi perfecta y amada, por su conformación, como las azaleas eran revelaciones de la vida misma que era mía en cuanto lo que percibía se iba acumulando. Yo era mis interrogantes y todo lo que iba recibiendo en cuanto mirada, personal que incluía la pregunta casi inexpresable si los demás, el compañero hombre (como decía Pavese) tendrían la misma percepción. Esto creo es la pregunta de todo hacer cultural. Lo que vos ves es lo mismo que yo recibo como interrogante o tenés otras cosas que aportar. Tu mirada tiene otros parentescos que si vos lo expresas se transforman en cultura, agrandan la mirada de todos. Puede que esto sea una transgresión a la mirada común que la autoridad del saber y la mirada política erige como mirada única, una misma apariencia, pero nunca una misma

mirada. Los entusiasmos, los reflejos de una misma onda que se expande solo crean más soledad. La reflexión y los amores casi inexpresables pueden dar una verdad y además identidad. Para que lo tengas claro, la música, las azaleas, los campos abiertos y el lejano oeste exaltado por Borges y posteriores comprobaciones de ese paisaje, a mí me dieron laburo y expansión de mi identidad. Cuando uno resuelve sus sueños o ensoñaciones está en el punto de partida. La imagen para mí fue el punto, el interrogante donde debía desentrañar todo lo que veía. Bertolt Brecht señala que el cine nació de las narraciones de Stevenson. Fueron el punto de partida de la cinematografía. Sin esas mismas referencias creo que Sebastián piensa lo mismo, la imagen es un desprendimiento de la literatura (tenés que dar saludos a Brecht). Mis parientes que influenciaron en mí la literatura fueron películas, hice el camino al revés, y voy a nombrar los paradigmas aparte de las películas del oeste. Una fue "el puente de san luis rey" que después recalé, era una película basada en la novela de Torthon Wilder que narra desde varios discursos un mismo suceso, vaya causalidad, vaya lugar. Transcurría en Perú, y en la tragedia de muertes que se sucedían, había narradores que contaban la personalidad de cada uno de los que trataban de pasar el puente, el puente se abrió, se quebró y hubo muertes, tragedias de un lugar que después recorrí desde la selva amazónica hasta la cordillera y que nada tenía que ver con la cultura de la ciudad de la capital federal. Un yanqui había narrado un suceso, un lugar y un dramatismo que mi civilización, mi educación y la literatura no habían dado testimonio de la geografía ni de la identidad de lo que yo después palpé, lo toqué, y me hice dueños de las diferencias que yo representaba. El yanqui se antepuso, marcó una geografía a la que dio lugar una película que me antecedió y que en cuanto lugar e identidad nunca pude dejar de representar su señalamiento ni el lugar donde transcurría la civilización que había sido expoliada, asimilada por un poder que la exterminó. A mí me quedaron las imágenes dramáticas y el paisaje que después recorrería con vergüenza en la sorpresa de la geografía y la identidad de lo que es mi lugar: Latinoamérica. Las circunstancias anteriores pueden ser señaladas en la pampa, las azaleas, los parientes del lejano oeste y los recorridos por el Perú, y los parentescos que a mí más me importaron, La identidad de Camila Perricholi, o Camilo Torres, sorpresas que yo ya había acumulado o que se me presentaron como civilización que desde mi lugar Argentina, ocupada por asimilar la inmigración y dar lugar a quién después ocuparía los territorios que se asemejaban a esa América que no estaba referenciada desde mi identidad pero que me hizo caer de culo en cuanto tomé en cuenta de su civilización y sus reservas en cuanto parentesco más directo con la inquisición. Mal que han sufrido muchas civilizaciones, los blancos en América son un gráfico, para un cholo no hay más que ver tu cuero para ver que sos. Inquisidor, expoliador o alguien que se avergüenza y trata de reconstruir su identidad en el lugar que ya tenía dueño o cultura de la geografía. No hablemos más de esto, estoy hablando de la imagen y de una de las percepciones donde configuré mi cultura. Otra imagen, otra cultura. Siempre en la edad de la preadolescencia. No se con qué prioridad, pero desde la imagen también, los años de la guerra, me hicieron ver, después me hicieron leer "la comedia humana" de William Saroyan". El film tuvo varios premios Oscar, a la actuación a todo lo que vos quieras, el personaje era un mensajero y en su laburo, después de su trabajo recorría la ciudad no ya de la brillantez de los filmes, que con anterioridad aveces configuraban familias que fabricaban billetes falsos, dólares que un jugador dejaba de ser ganador, para transformarse en perdedor e intercambiar en su perdida de su juego de naipes un billete falso al que le devolverían, cambio legal, o el viejito que en un rincón de una pensión fabricaba bombas para no se que destino de la explosión que terminaría con una idea del mundo que permitía la fabricación de bombas. Para que las bombas. No nos expliquemos, los que fabrican las bombas alguna vez serán depositarios de su propia industria o de sus propias contradicciones que su cultura las contempla o que en algún momento la cultura de las bombas ya no podrá contenerlas por acumulación, por demasiado desarrollo de bombas que no tienen lugar para extensión de un desarrollo que se parece a la libertad, que a veces necesita tirar bombas para esclarecer su don de libertad. Como la yegua que no dejaba que le pusieran el bozal. ¿Tenía ella sus razones? estaba sujeta a un orden que la excluía como valor. A mi me enseñaron como ponerle el bozal, no me enseñaron los valores ni los ordenes en que se ordenaba esos peldaños jerárquicos. Si vos me preguntás que pasaba conmigo cuando trataba de ponerle el bozal a la yegua te digo que me impresionaba el sudor, el olor de la yegua y la panza que me aseguraban un orden que debía cumplir como un estatuto de los hombres que yo no debía extralimitar. Yo no podía pensar en su necesidad de libertad, ni siquiera pensar que ese jamelgo podía tener lugar a su propia identidad. Me asombraba su perfección y mi deber que en cumplimiento de mi tarea, no podía desdeñar, tenía que ponerle el bozal, sino no me ganaba el mango. Pero esta es otra historia, no quiere decir que ha dejado de ser presente, todo lo contrario, toda la civilización, incluida la yegua están presente, no hay pasado sino acumulaciones, presente que se enriquece en cuanto nuevas formulaciones. Si vos hablas, contás tus historias se van acumulando a lo que Borges señalaba como un libro que eran todos los libros. El lo señalaba como literatura, yo lo nombro como historia, suceder, contemporáneo que al hablar van configurando un nuevo mundo, tangible y presente que nunca termina de expresarse sino en cuanto presenta nuevos interrogantes. Te doy uno. El personaje de "Dias sin Huellas", y sigo referencia en los filmes en cuando al revés de la literatura, el personaje, interpretado por Ray Millan, era un escritor que no podía dejar de beber y que él en su historia entendía que alguna vez tendría la libertad de expresión y su encuentro consigo mismo que le permitiría, desarrollo, identidad y expresión de todos sus accidentes, casi siempre alcohólicos (como una síntesis) de su accidental vivir. El era dueño como la yegua de su acontecer, pasó por todas las penurias, pero nunca dejó de entender que el mundo podía ser expresado. Mi parentesco se resume a mis viajes en tren en el cual entreveía relaciones que Sartre señala como seriales y que para mí eran inefables y que presentía alguna vez yo tendría una voz par expresar esa voz que eran todas las voces, que no tenían parentesco, pero que yo como un deber me signaba como voz que emparentaba todos esos silencios. Si dijese cual es la voz de esa voz que necesita ser expresada, diría que es la de la necesidad, sin terminar el film

sin terminar el discurso, que presumo es largo y que está lleno de muertes.

¿Ibsen referente?

Ibsen, referente?

ni "el pato salvaje", ni la mujer

burguesa, como respuesta

en la necesidad, de ocupar un lugar,

ser dueña o dueño de sí mismo,

se pueden desprender del mensaje

político y lógico que a partir del amor

y no del deseo, o la conversación

que extendida en cuanto entendimiento

se prolongará, más que el amor más en el deseo

en cuanto la certidumbre desaparece

para extenderse sin propiedades

sin adueñamiento del objeto o el ser

que interroga a la vez que responde.

Si ese interrogante más que buscar una conclusión

se extiende emparienta otras preguntas

descartará, cortos rechazos u orgasmos oscuros

robados al objeto del amor. Será un amor de todos los amores

o deseo de todos los deseos y historia y política

de todos los tiempos. Si ese punto de encuentro

esa búsqueda sin propiedades pero dueños de un tiempo

que lo señala como pariente no solo de las explicaciones

y la poltrona paradisíaca del bienestar,

dueños de las estacas, y el terreno alambrado.

de la explicación y suceder, no sólo de los seres

que pensantes y abstractos configuran superioridades

casi siempre en oposición a opuestos que se toman

como paradigmas que se excluyen con más o menos

verdad. Podemos suponer a Yavhe porque no, amante de Moisés

produjeron descendencias femeninas guardadas por Moisés

de ese encuentro y que en el deber de guardar en silencio

un parentesco no divino, sólo terrenal, como todos los frutos

y sus diversidades, nunca divinas pero si apetitosas.

nunca explicadas sino en la falta de abstracción.

Moisés dueño de la fábula como el carpintero de pinocho,

o era un pariente el carpintero el que inventó al hombre

en su abstracción y lo emparentó con el producto de sus amores

al quien debió dar nombre y lugar y también como buen padre

la prohibición y las estacas y los alambrados. Era ese su tiempo

quizá no su creencia. pero el reino de lo prohibido dio una imagen

de la propiedad que no tardaría en expandiere y que desde la razón

también obtendría explicación y oposiciones, que nunca terminan

con las preguntas, que las desarrollan como abstracción,

aveces como labor o sorpresa de una mano más cálida

o los vientos y calores u objetos no son otra cosa que los mismos

amores que en el descuido de la propiedad, que parece que en cuanto

lugar que se compra se compra el lugar de la poltrona de dios.

están los objetos ahí y también las conversaciones que discurren del tiempo

que se resuelven en fábulas y en aprendizajes. mientras que el ser

que ha aprehendido su orgasmo como una razón o como palabra

se extiende y conversa con toda la historia. Se acuesta

con las preguntas del universo que tiene el candor de la infancia

que se explica en ella, que sin esa forma de preguntar

no habría respuestas serias. ni preguntas de infancia. que como los niños

olvidan sus primeros tres años , los perritos también rascan las baldosas

aunque saben que no es la tierra la que rascan, el olvido de los tres años

y toda la memoria del mundo está en la novedad que nos lleva como un

serio sobretodo que han pagado los más, pero que da cobijo a pocos.

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