Otra referencia, otro pariente

Otra referencia, otro pariente

Otra referencia, otro pariente

"Sartre no es el Heidegger francés. El ser y la nada. aún así, si este libro es un gran libro, si señala la emancipación –parcial sin duda, incompleta, pero emancipación- de su autor de la tradición de la "filosofía primera" cuya última manifestación era para él, Bergson; Si Sartre, más adelante, pudo leer a Marx, si conoció a Freud o –lo que viene a ser lo mismo- polemizó con él, si tuvo a Hegel una explicación, un cuerpo a cuerpo espiritual muy particular cuyas etapas habrá que detallar, que explicará en gran medida sus últimos descarríos; si estuvo obsesionado por el misterio de la libertad y por el momento de la elección, de la libre decisión que compromete toda una moral y toda la vida"; si pudo creer que el hombre, aún "arrojado en el mundo", obligado a asumir "lo que no ha querido" y a darse lo dado", puede seguir siendo libre; si pudo decir que "el hombre no es más de lo que hace di si mismo" que primero "existe, se encuentra, surge en el mundo después ya se define"; si creyó en la historicidad, sino se caºnsó en repetir, hasta la "Crítica de la razón dialéctica", incluida, que lo práctico –inerte también está historizado, que nunca, en ninguna parte, hay una materia que no esté siempre-ya humanizada y que incluso "ese- ser-para-el-hombre" de la materia en apariencia mas imbécil, se pueden conjugar estos avances, lugares devenidos aún de heidegger.

No es difícil entender esta forma de encarar el saber que no nombra, que se aleja de su propio cuerpo del filosofar. No ya su historia sino su sentir de la historia. La ingenuidad es que en el desplazamiento, sin otro lugar que por miedo a la obviedad, terreno casi banal del ser, que necesita abstraerse para tener parentesco con el dios que ha inventado la abstracción, se evade de lo que está constituido. En algunos casos un cacho de carne con energía. Que emerge como vergüenza de ese lugar primordial. Su carencia. Añadanlé a esto algún sortilegio, que tenga plumas o escamas o peludos cueros. (los acentos son míos, los subrayados más importantes para mí, de Sartre) No quería dejar de saludar la presencia del Castor, que legaliza en su ser una nueva versión de lo que és el sexo en las necesidades de la pareja; desde su versión entendemos más de que se trata. Sobre eso quiero decirles que voy a leer el libro de Celine que en un momento dado no pude seguirlo en sus descalificaciones que nada más que lo que significó el holocausto. Esa literatura de él, descalificadora y racista, desde aquí no se entiende, si se puede entender que ese mismo mensaje se sigue ejerciendo. Pero voy a insistir en volver a leer Viaje al fin de la noche. Quiza pueda desde mi descalificación apriorística, engranarme más con el genocidio mayor de la historia. Las civilizaciones Amerícanas. De que oscuridad o de que claridad devienen ese es mi problema, con lógicas inobjetables se ejercen los exterminios, casi siempre ligados a lugares sublimes, o iluminados. El interlocutor el muerto es el que me interesa. Desde donde se ejerce la arbitrearidad. No te creas siempre hay novedades.

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