interrogantes

La pregunta lo anula, que es el ser?

un espacio, un territorio donde se resuelve

El movimiento. El ser es movimiento?

producción de sus agilidades,

lugar de las piernas, traslado que lo explica

en cuanto distancia, desborde de la parálisis

lo contrario sería la inmovilidad,

Certezas, pereza del acontecer.

No hay problema, el ser en cuanto energía

es movimiento y lugar de la amplitud

sin barreras, sin alambradas, que en cuanto

parcialidad, señalamiento del lugar

de tránsito, se transforma en lo que es

entramado que no tiene lugar como salud

a recorrer lo que sus piernas prometen

lugar sin precedentes, memoria física

Que no puede desestimarse.

Y que en el nombre de dios,

sagrado, los lugares, la propiedad como reaseguro

Del lugar de la individualidad. Ha omitido

la única explicación posible, el movimiento

el traslado que puede explicar incluso

la teoría de dios como presencia,

que en su omnipotencia no tendría lugar

Ni destino ni propiedad. No somos hijos de dios?

o en el caso que dios no nos explique

como carencia de los movimientos, el traslado

De los alambrados, la propiedad. La carencia

que transformada en poder ejerce como debilidad

Su exclusión de ser pariente de dios que no tiene propiedad.

La pregunta es, somos acrecientes de dios

O somos transgresores de sus dominios.

hasta ahora se puede explicar, sólo su exclusión

la libertad del hombre resuelto a evadir cualquier explicación

Del ser. Se explica en la propiedad. En cuanto dueño o

inocente defensor de la propiedad mayúscula,

adquiere serenidad de todos los interrogantes, ansiedad

que seguro es una contrapropuesta de lo que no nos explica

la ansiedad, el asegurarnos la vida en el lugar físico y terrenal,

Que es posible sea un lugar pariente del ser. La tierra

a lo que los ancestros del vivir señalaban a la tierra o el terreno

Como dios. Es probable que los hombres que se han apoderado

de las parcelas, que ya no son inocentes, sino que tienen carácter

no sólo del lugar sino también de los hombres, deben creer inocentes

Que son dueños de dios, o de la muerte ejercida como arma inocente.

Este es un argumento de buena voluntad que puede comprender

a quién en nombre de dios, consecuentes que no existe otra explicación

o lugar que se explique como perplejidad que no contemple ese lugar

se adueñan del lugar, se adueñan de dios que no tiene dueño,

ni que tampoco se explica en la parcela sino en las piernas

Dueñas del traslado, parientes de toda extensión.

Puede ser entonces que la propiedad, la política, sea nada más

que una contrariedad, un lugar enojoso que mata como un bolsillo

al cual se recurre en la convención que se ha extendido como dinero

que como dios, es resolución, que contempla sólo una parcela,

un lugar mínimo que extermina la vida de la que quiere ser pariente

Que asesina su territorio. Se suicida matándonos. Matemos al suicida.

por Sebastián Peroni