Mis mares del sud

Mi región, padre piamontés

Mi región materna del sur de Italia

Italia buen camino, cultura esplendorosa

La sabiduría, que aunque ya no es la misma,

Ahora la sabiduría no nace de la ilustración,

Si no de la necesidad; oídos sordos, ceguera de la belleza.

Amo el pariente que llega de lugares exóticos,

Para el piamontés, para el hijo, no son los cerros,

Aunque el mecánico, el chapista, son vecino

Saber humano, disperso caótico, el paisaje

Ha dejado de ser las baladronadas de Antonioni

Mostrando las luces de la periferia, el avance eléctrico,

La civilización de los objetos y el cuidado de las especies

Animales, pudor, ansiedad de los seres que como prioridad

Lastimosa, piadosa, centra sus despechos, y culpas

En cuidado de animales en extinción. Nosotros en este paisaje,

Asnos del cerebro, que ya no podemos ejercer la relación

Corpórea, entre la materia y el hacer que no elucubra,

Pero que sí transforma el paisaje, música, deleite de los pobres,

El amor de los pobres, son dones de una propiedad azarosa.

En esa carencia folclórica, las muñequitas jujeñas son la Langhe

Los parientes de Vico que no tienen más valle, sí relación.

El traslado y las ausencias, son el traslado, los barrios, los lugares

Donde la música hiede. No acercarce a ese lugar de la Langhe

Que no tiene su paisaje, su saber mítico, sino otras necesidades,

Primordiales, la sobrevida, que los poetas, o alguno de ellos

Creen que no merece ser cantado. Y es posible que esto

Como certeza, sea una buena observación. El mito, el paisaje,

Sólo están en la admiración, en los viajes pasados. Ahora está la realidad

El paisaje expuesto, que tiene cercanía y abrupta lengua, consecuencias

De recorrido en búsqueda, de alimento, no el lugar del sembradío,

Que ahora es una música, descalabrada o herida de distracción

De los propios intereses de los pobladores trasladados.

Carencias muy melodiosas, que no son más que odio, reserborio

De las malas maneras que se adquieren, cuando los símbolos

Del patrimonio, y educación no tienen parentesco, solo resabios

Decoloraciones de una majestuosidad, que sólo exhibe el poder

O los alcahuetes extrañados, unidos en un mismo entramado

Que no deja pasar la salud, que lugar de la Langhe actual,

Poesía campesina, que no la expresa ni la milonga, ni el lugar del estilo

Si no extensiones que aumentan el volumen, ya no es melodía,

Y sí, puede cuestionarse a quién no gusta la melodía, el lugar lúbrico

El parentesco, relación de un entramado, que no tiene quien cubra los hilos,

De la relación, la relación es ya, el lugar de la agresión recibida

Que se exhibe como agresión asumida por el lenguaje que segrega

Y que se dirige como trampa mortal, bumerán del odio, que ejerce

No como idea, pero sí como reflejo que se destina en la cercanía

Al pariente, al hermano, al más cercano al lugar donde el entramado

Se cierra, se dirige la agresión. Mientras se habla otro idioma,

La cultura habla otro idioma, que muy claro, muy ceremonioso, piensa

Como yo pienso en las estaciones, su diversidad, los cambios de clima

Y los enfervorizados lugares de la siembra, exaltación decaída y expresada

En un interregno, en la exaltación de la patria, digamos el lugar del desamparo

Que el poseedor del espíritu de la Langhe, la nostalgia

Ha perdido lugar, como lo señalaba Borges, que era un burgués, pero no

Un hijo de puta, que señalaba la disparidad, el recelo al gringo

Que era dueño del negocio, el lugar del intercambio, el no lo juzgo

Pero le saco la foto que los progres intelectuales ahora se extralimitan

En un saber que no puede tolerar. El saber de la belleza que no puede

Ser cuestionado. La barbarie debe morir, aunque sea barbarie

Por exclusión, lugar donde el poder no acude, sí sus aliados,

Que son premiados. Deben competir, es cierto. Pero para eso están

Para legalizar y cubrir el lenguaje de la competencia: lugar del deseo,

Primeras figuras de una competencia cuya meta es la muerte de todo

Reflejo de toda vida y lo que implica como compromiso la defensa

Del odio y señalamiento de los lugares desde donde se ejerce el envión

El bumerán siniestro donde se pierde la identidad y sólo se guarda

El impuso, lugar que trastocado, es sólo envión, destino pobre

Que no tiene nada que ver con los amores pobres. Lugar aún inocente

Enajenado y es posible que nunca llegue a la realidad, porque paralizado

Se niega a correr la competencia que no devenga de la abstracción,

Lugar del endiosamiento, que los que compiten, señalan como el lugar

Que no debe ser cuestionado, ni siquiera señalado, por una cultura que ya

Tiene dueños y expansiones, pero también soledades. No tienen vecinos.

Sólo patrones benevolentes. La Langhe de este lugar es caótica y violenta.

La única desconfianza que me anima es que cree en las buenas intenciones.

Con todavía muy pocas excepciones a la regla. Es que hay desconfianzas

Lugares que el cambio todavía se situa en el único paradigma. El dinero.

por Sebastián Peroni