"La observación externa casual- se convierte
en la ocasión, casi en un reflejo condicionado,
de la reflexión interna: ambas, no obstante
poseen un circuito común que el escritor trata
de delinear. La sorpresa la dramática sorpresa-
del escritor es que sean ambas ilusorias o que,
de alguna manera, una sea el aspecto descuidado
de la otra"
Riccardo Campa
Si me declarara inocente, en cuanto la problemática, bastaría con el acápite, y dejaríamos de entrar en materia. Un prejuicio sí, insoslayable. El ser que explica en vías terapéuticas Lacán, en algunas de las tantas diversidades que lo explican, en mi caso y no siendo dueño del lugar donde el otro es paciente, ni tampoco señalado como éxito que se explica como ley. Esto no esta en discusión. Las certezas no se cuestionan, nos las cuestiona el terapeuta ni en ejercicio del ocultamiento del ser acallado. El ser acallado en esas instancias simplifica a dios, el patrón y el saber, en la triada, que tendrá que tener presente. El terapeuta en todo caso lo evaluará y (resolverá, en cuanto él no lo haya resuelto, no solo como problemática, y se tome nada más que como una ficción del ser esas presencias?) ficción en cuanto carencia, lugar donde la ficción deja de ser tal, en cuanto uno vea, sepa como son esas presencias. Si el terapeuta las presenta como una entelequia y resuelve el problema como abstracción, no devendrá nunca reflexión. Se puede aprender como se manifiesta el ser, puede uno como inocencia de la ilustración, escoger del texto, los parientes, casi lo único real de las relaciones, que desde la enseñanza y el ser o el proyecto del ser, siempre que haya sobrevivido la educación, que en la mayoría de los casos es una agresión bienintencionada. La cultura que siempre es lugar de la transgresión, o del conocimiento que en cuanto tal debe tener el ritmo de lo que ocurre, no sólo en la primer célula política que es la familia, que teatralizará o no, el saber carente, la educación que se ejerce como agresión en el modo que aunque no se sabe como se produce el pensamiento tiene sí un sistema, de enseñanza, que no enseña a pensar, sí, a ser pensados. A la triada, del saber simbólico, fantástico y lo real, han dejado en muchos casos de tener expresión
Verbal. Esto no es problema para un artesano que sabe que en sí guarda esas tres dimensiones,
El no se piensa, pero en lo que llamamos ser, corporeiza en el objeto ese saber tan caro y tan literario. Las dimensiones de su saber tiene si otra problemática y que es del ser, que puede desaparecer como forma de conocimiento. Este es un punto donde yo plantearía uno de los problemas del ser. El del patrón con el artesano, también es existencial. Todo este saber ha sido cuestionado siempre en la abstracción y el símbolo. Del que se emparienta los más avanzados logros de abstracción. El saber, que a falta de conversación, lugar del pariente, más que del patrón, o si va más allá el saber del místico que no dudo puede haber tocado la divinidad. En esto puedo entrar en materia con Lacán, y es seguro que si viviese también Fellini podría entrar en materia. Estoy señalando el saber que no se aprende en el lugar de la literatura. Sino en el empirismo como saber. Lacán si no es un literato y sus intenciones son buenas no puede descartar, que aunque en el diván uno resuelva en la conversación todas las presencias represivas, que aveces se presentan como éxito, el que más dañado esta es el que detenta el saber de la triada. Va camino a la desaparición como saber acallado y también el saber reflexivo, va a ser suplantado. El destino de la sicología, ya no es develar y enseñar un saber que desenmascara, como yo creo que es la poesía (No lo poético). Llevar al ser a la oscuridad de la conciencia, que es opaca y que en esa misma opacidad se resuelve siempre y cuando uno se crea una identidad vulnerable, o que su vulnerabilidad cuestione desde su propiedad un lugar que puede ser molesto para su comodidad. El ensimismamiento, el remitirse a sí mismo y la perdida de la reflexión. A la que estamos destinados, en cuanto no quieramos más que buenas costumbres y un bienestar que dejarán de ser interrogantes. La disparidad en cuanto seña de cómo es el ser en Lacán es uno de esos acertijos que el ser deberá aceptar. No hay respuestas decisivas. Y los valores, y este si debe ser el deber de la cultura, en cuanto resuelvan
Un interrogante o hayan incorporado un saber. No sólo deben ser el lugar abstracto de la dramatización. Donde se obtiene respuestas y aveces miradas que no alcanzan a ver. El logro mayor del conocimiento sigue siendo el desentrañar lo obvio. Crear defensas en cuanto enajenación y tener la mirada que sabia, sepa cambiar la lamparita cuando se quema. Sería más operante saber como se fabrica en términos manuales, se tendría más conciencia de sí, que la manualización del conocimiento que intuye logros superiores. El saber que no es abstracto se discurre o en la conversación o en uso de la cultura de las herramientas. El que tiene ese conocimiento ya ha sido desestimado por los mismos que en la necesidad y si tuviesen una mirada para este hecho verán que el saber ocupa lugar. La triada está presente siempre incluso en la abstracción. Que cuestiono en cuanto salvavidas para los que usufructúan de alguna manera a la que ha dejado de abstraer. Y es posible que el mensaje que de él deviene, ya no puede reflexionar su hacer, El lector también de los libros. Al que él saber máximo. Lo emparienta y asimila a lo que se cree es una de las conjeturas más sabias de la escritura, y que estoy seguro o no se me ha leído bien. La metáfora y la paradoja son los bienes en que se sustenta el saber bíblico. Primera ilusión de donde devendrán todas las traiciones y sometimiento. Lugar en cuanto la literatura se trasforma en ficción y deja de ser testimonio. Se puede aprender como es el ser, se puede entrever de él la divinidad, pero en el mensaje que se extiende y en cuanto esto no devenga del hecho empírico, seguiremos sosteniendo lo poético como la poesía, lugar desentrañado de la tierra plana o de la relación que ya nos obvia y nos piensa como la TV. Esos lugares no son transgresores, no producen un adentro-afuera que puede desconcertar y entender todo esto como un suceder, transcurso de interrogantes donde el ser, deja de existir para transformarse en una ficción, que entretiene pero no explica. La solución individual, sino traiciona y opera en la realidad (que existe) se sentirá abrumado, porque el saber teologal explica por medio de los místicos que este es el lugar del paraíso o camino a él. Yo creo que no hay mayor felicidad que desentrañar toda convención todo lugar que se observa a sí mismo como un lugar de la desgracia. Este es el primer punto y no esta camino al horizonte como lo señala Heidegger, como un lugar de la apertura, y ver desde ese lugar, el amplio paisaje de la conjetura, no hay mirada bíblica desde el horizonte. La solución esta a la vista como lo señalaba Chestertón. Y voy más allá, el ocultamiento del ser, es el que acalla por mucho temor y por resabios del acontecer teologal, que ha dejado de explicarnos en el único lugar donde esta la explicación. Por ahora me remitiría a explicar, no como un sufrimiento, sino como hipótesis y necesidad que sean llevadas al lugar de la explicación objetal, una percepción que se debe respetar, quien pueda penetrar en el olvido que produce los tres años en su transcurrir en la vida. Esto va para largo, quiere decir que no largue todo el rollo. Lo que no sé si Lacán lo puede explicar. Yo por ahora lo señalo como quién conjetura y logra adherentes de algo que en el éxito, se explica y mantiene los mismos interrogantes, sólo que peligrosamente, y puede ser que en él sea un lugar más a penetrar, mantiene una ausencia del lugar de la propiedad. Primer lugar donde se dramatiza y también se guarda la máscara. La otra y el pasar, el saber no está en el horizonte (metáfora que también descree) sino en la superficie. Desentrañando lo obvio y haciendo diferencia entre cultura e ilustración, podremos explicarnos,
Una más y es que sufriente de la carencia y no la entiende como cultura se transforma en una víctima, que aunque ilustrado, ese saber lo lleva por la misma omnipotencia, de lo que plantea dios o los semejantes de dios; no el minucioso saber de la lamparita. O el entender que en cuanto resuelto un problema, corporeizado, correrá el mismo riesgo de los que detentan el saber que está siendo exterminado. Las tres dimensiones ya no serán más que abstracción. Pero si me la cuentan a mí, es posible, que otra problemática ya este presente. La metáfora aludida por Lacán, metáfora y ficción o fábula para mí es lo mismo. Si querés ilustrarte agarrate al televisor, seguro que aparecerá Lacán, aunque en los países centrales, lugar donde si no me equivoco se explica el ser (también argentino?)No es un descrédito de Lacán sino conciencia de cómo se ejerce la metáfora, en este lugar, si el lugar para la individualidad no contenta en los resultados ni en la seducción del hacer, como desenajenación, si lo que importa el aclarar el panorama que no es el del horizonte sino el de la superficie que está más cerca en sus prioridades. Único lugar de la cultura que no se celebra. Y que me animo a decir que como lugar de la superficie donde esta todo lo que debe ser dramatizado. Toda lengua que se emite, todo saber, se engrosa, forma parte de lo que debe ser desentrañado, no se necesitan multitudes, ni éxitos, supercherías donde se asimilan los que creen saber. Me asimilo a esto que ha dicho Freud y que sí en cuanto uno logra un oyente se transforma el mundo. Él era vanidoso en su aseveración, pero vale. Todo lo que se emite como experiencia que desfasaje una convención, un pensamiento o un lugar objetal como la palanca, o el interrogante que se sitúa, pondrá en uno la serenidad de que está sabiendo que se trata. En cuento se cuenta y no se transforma en experiencia, empirismo sabio, se transforma en literatura. El que yo escriba no soy ni nada menos que asumir mi carencia. Creo que la única prebenda, pasa como ausencia, por la ilustración, la misma de la parálisis que no se anima y en cuanto pasa esto se hace deposito del mal. Este es el ser de mi tiempo que necesita ser develado en un lugar geográfico. No tengo admiración por los países centrales. A lo sumo, cuestionamientos, que en cuanto se esgrimen como todo un saber y lugar del aprendizaje, nos anulan. El peligro, es que el ser en cuanto no se expanda puede repetir la lección, que por tener las tres dimensiones del libro. Debe ser respetada. Ese ya está dejando de ser el lugar de la cultura, sí del saber de la capital federal. La cultura tal cual la planteo, son las prioridades. Es posible que lo que se llama cultura no sea una forma más de desinformación. Lugar absoluto y abstracto, de lo único que es cierto y al que va destinada la ciencia. La falta, la carencia. Cultura como abstracción es una pobreza. En relación con lo que representan los que detentan el saber de las tres dimensiones y el del pensar reflexivo. La cultura sería para mi proveer botes y remos y hacer un recuento de cuantos lugares hay disponibles. El entusiasmo y el pragmatismo, que se ejerce desde un lugar geográfico, y que se ejerce como agresión porque no emparienta sino divide o acalla es un lugar inmenso que ningún diván puede contener. La prioridad es construir divanes o qué. Creo que es o qué. La civilización de los lugares centrales podrá entender el, o qué, o nos asimilaremos al pensar de la civilización que ha producido mas barbarie como exclusión, que enseñanza, las variables de la exclusión, también son literatura. La cultura pasa sí por el ser y sus enajenadores, que es la problemática que tengo y que en la foto
Donde estamos juntos como entramado, la mayoría mira para otro lado. Cerca de la basílica de Lujan. Vaya destrucción de la oración la mía. La lógica de la enseñanza es ahora la carencia y produce genocidio por desinformación. Agresión por respetar la lengua de la enseñanza que no tiene nada que ver con el suceder que es la única salud. Queda una pregunta Lacán viajó por la Argentina, digo Buenos Aires, lugar casi ilustre para sus ideas. O nosotros somos los universales.